Una campaña de ensueño y sin sufrimiento

El club aprendió de su estreno en la máxima categoría del fútbol. La nefasta segunda vuelta, en la que sólo sumó 7 puntos, puso en evidencia que la reconstrucción tenía que ser radical.

La experiencia siempre es un grado y la apuesta para el banquillo, José Luis Mendilibar, ya demostraba que poder contar con personas acostumbradas a la categoría era un factor importante en el segundo proyecto en La Liga. La temporada campaña 15-16 se antojaba decisiva para saber el recorrido futuro del club.

Permanecer en Primera sería un éxito deportivo que refrendaría el modelo de trabajo del Eibar, basado en "un análisis profundo del jugador; la persona está por encima. Tenemos una idea, una filosofía clara de los jugadores que queremos, tienen que tener mucha hambre, muchas ganas de crecer" y que "se ajusten al estilo del Eibar”.

En el proceso de captación de esos talentos también se tiene en cuenta las parejas de los jugadores. "El desarrollo del área de psicología, de nutrición, de inversión personal son importantes para que esa política de grupo de resultado”.

Y acertar con el entrenador, claro. "Se busca un técnico que sepa controlar el vestuario en lo que a gestión de la plantilla se refiere. Que administre la relación y el estado de ánimo de los futbolistas que juegan menos, que esté cerca de ellos, que se preocupe... En definitiva, que sea un míster con talante para gestionar el grupo", tiene claro Garagarza.

Eibar, con 27.000 vecinos, es la población 280 en número de habitantes de España pero está entre los 20 clubes de una de las mejores Ligas del mundo. El milagro armero ha sido caso de estudio en IESE al ser considerado una singularidad económica en un mundo de gigantismos.

Así, Sergi Enrich es fichado libre del Numancia, una operación exitosa teniendo en cuenta la dificultad de traer a un jugador que ha rendido en el mercado nacional a coste cero. Y más contrastados, como Iván Ramis, Adrián González, Asier Riesgo, Antonio Luna o Mauro Dos Santos. Esa política de gasto cero en la máxima categoría es casi utópica -y estudiada por muchos- ya que hasta ese momento el Eibar solo había pagado por un traspaso (300.000 euros al Eintracht de Frankfurt) para fichar al japonés Takashi Inui.

El club, por tanto, acierta en su apuesta por algunos jugadores sin experiencia reciente en Primera División. Destaca el caso de Borja Bastón, que tras su brillante cesión en Ipurúa con 18 goles fue repescado por el Atlético para venderlo a la Premier por más de 18 millones con solo esa temporada en 1ª División, y otros como Gonzalo Escalante, que estaba en el Catania de la segunda división italiana, o Keko Gontán, que llegaba libre del Albacete.

Su rendimiento ayuda al equipo y revaloriza su mercado, al punto que el centrocampista español llama la atención de muchos clubes en enero aunque finalmente es traspasado por cinco millones de euros al Málaga. El equipo no sufre para conseguir la categoría ya que, más allá de ser líder anecdótico en la primera fecha, está siempre entre los diez primeros hasta las 8 jornadas finales.

El equipo, con la permanencia virtualmente asegurada, baja hasta la posición 12 en la jornada 35 por varios empates y termina el ejercicio en la posición 14 tras en la última jornada. Curiosamente, su peor puesto en toda la Liga. Un aviso para volver a armar otro nuevo proyecto para un reto mayúsculo: seguir siendo David en la liga de los goliaths.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *